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Ingresar en la mente de un asesino
serial es un auténtico "viaje alucinante". Es imposible explicar, desde la
razón, las causas de crímenes de este tipo, que a menudo mezclan componentes tan
atroces como la tortura, la sodomía, el descuartizamiento de cadáveres y el
canibalismo, con otros de naturaleza perversa y disfunciones relacionadas de
diferente índole. Este libro intenta aportar algunas pistas, información
recopilada por especialistas, que permitan aunque sea parcialmente, un principio
de comprensión del entramado de una mente que apenas nos atrevemos a denominar
"humana".
Como corolario, se ofrecen también las biografías de los principales asesinos
seriales de todo el mundo y todas las épocas, con una pormenorizada descripción
de las vejaciones que cometieron y que finalmente los llevaron a la reclusión
perpetua, cuando no a la muerte. De esta manera, Asesinos Seriales se transforma
en una lectura imprescindible para aquellos que deseen comenzar a desvelar uno
de los misterios más espeluznantes de esta, nuestra civilización de masas.
DE LA INTRODUCCIÓN
La historia del crimen comenzó a tener sentido cuando
Rafaele Garófalo (1851-1914) escribió La Criminología, fundando esa ciencia, que
es el estudio del delincuente y los móviles que tuvo para matar, violar o robar.
Cesare Lombroso (1835-1909) fundó la teoría del
criminal nato, que posibilitó el camino a la Psicología Criminal. Garófalo había
creado la figura del estado peligroso, para estudiar la capacidad criminal de
una persona y la adaptación del criminal a la vida social. Por eso, para
analizar la responsabilidad de un delincuente, sugirió la investigación social.
Lombroso, que buscaba signos físicos para detectar al criminal en el género
humano, había partido de las teorías de Charles Darwin en su obra Del origen de
las especies por vía de la selección natural. Pero su famoso criminal nato entró
en discusión cuando Jean Alexandre Lacassagne (1843-1924), médico legal desde
1880 en la Universidad de Lyon, habló de la importancia del medio social en el
desarrollo de un criminal, fuese esporádico o serial. Para él, el medio es el
caldo de cultivo de la criminalidad. El microbio es el criminal, que es sólo un
elemento que tiene importancia cuando encuentra un caldo que lo hace familiar.
El libro de Lombroso El criminal (1876), tuvo su
contracara en Les Archives d’Anthropologie Criminelle del médico de Lyon. Pero
para que la Criminología y el estudio de los criminales se perfeccionara, fue
necesaria la aparición de Hans Gross (1847-1915).
¿Qué convierte a un ser común, sin relevancia alguna,
en un criminal en serie? ¿Es posible prevenir su gestación? La policía no puede
detectar a priori al asesino y detener su raid sangriento. La Medicina Legal lo
explicará, una vez apresado o muerto. La bacteria de la que hablaba Lacassagne,
¿está en la sociedad y es imposible desterrarla?. La fabulosa ciencia moderna,
¿alcanzará a descubrir un antibiótico eficaz contra ella?
Este libro habla de hombres y mujeres que mataron a
otros hombres y mujeres en un dudoso altar llamado civilización.
Eugenio Juan Zapietro
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